
Pirineos Cátaros, en el corazón de un fresco viviente
Al este de Ariège, lindando con Aude, el «País de arte e historia» de los Pirineos Cátaros se extiende desde la bastida de Mirepoix hasta el castillo de Montségur, pasando por el pueblo de Lavelanet. Entre montañas y llanuras, este país ofrece paisajes soberbios en los que se encuentran la claves para comprender el verdadero significado del catarismo
Cruzado por la franja verde del río Hers, el «País de arte e historia» de los Pirineos Cátaros está organizado en pliegues escalonados, combinando altitud y suavidad, en un enclave donde se funden influencias mediterráneas y atlánticas.
Como telón de fondo, la línea mágica de los Pirineos dibuja un trazo imperial sobre el horizonte. Más cerca, las cimas prepirenaicas del Plantaurel se solapan unas a otras: se puede distinguir el pico agreste de Montségur y el Saint-Barthélémy, dominando Lavelanet desde sus 2. 348 m de altura. Finalmente, en un primer plano, las suaves ondulaciones de la llanura, alrededor de Mirepoix o de Camon, donde se alternan picos y colinas con campos de cultivo, manzanos e higueras.
Es en el corazón de estos paisajes preservados donde el catarismo, forma medieval de cristianismo, encontró uno de sus principales bastiones. Sus adeptos se consideraban representantes de la verdadera Iglesia de Cristo, a diferencia de Roma que, según ellos, había olvidado la fe pura. Fueron acusados de herejes, de cátaros o de « perfectos » por aquellos que les persiguieron sin tregua, a raíz de la cruzada iniciada por el Papa Inocencio III en 1209.
Mirepoix, una de las perlas del País de arte e historia de los Pirineos Cátaros, fue, por tanto, uno de los feudos del ideal cátaro, antes de ser reconstruido en el siglo XIII siguiendo el modelo de las bastidas. A mitad de camino entre Foix y Carcasona, Mirepoix seduce hoy en día por la autenticidad de su arquitectura medieval y por su ambiente cordial. En la época de la cruzada, los señores de Mirepoix, y también los de Péreille, Dun o Lavelanet, participaron en todos los combates. Y así hasta el asedio de de Montségur, « capital » de la Iglesia cátara y desde entonces gran paraje de Midi-Pyrénées, buque de piedra encallado sobre los primeros escalones del cielo.
Si bien el conjunto de este País de arte e historia está impregnado, como su nombre indica, por la epopeya cátara, también ofrece muchos otros atractivos a descubrir. Citemos la necrópolis merovingia de Tabariane, los frescos excepcionales del siglo XII que decoran la asombrosa iglesia rupestre de Vals, sin olvidar el encantador pueblo fortificado de Camon, alrededor de su abadía benedictina.
Por lo que hace a habilidades artesanales, hay que destacar especialidades como los peines de cuerno o de boj y sobre todo, la artesanía textil en la zona de Lavelanet. A señalar que esta pequeña aldea ofrece un potencial de ensueño para las actividades en la naturaleza, comenzando por una encantadora excursión hacia el pico del Montségur por el camino de los Tisserands ...
Cómo ir :
Aeropuerto/Aeródromo : Toulouse-Blagnac (101Km)
Estación ferroviaria : Pamiers (24Km)
Autopista : A62/A66 (24Km)
Carretera : D119
Office de Tourisme du Pays de Mirepoix
Place Maréchal Leclerc
09500 - MIREPOIX
Teléfono : +33 5 61 68 83 76
Fax : +33 5 61 68 89 48
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Página web : www.tourisme-mirepoix.com